Rocha arranca el verano con números en alza: el consumo crece pese a la caída del turismo
Diego Acosta es estudiante de la Tecnicatura en Producción Agropecuaria Familiar, e integrante de un colectivo que en Punta del Diablo, Rocha, produce compost a partir de restos de pescado y aserrín. La experiencia, que ya cumplió tres años de trabajo, resuelve dos problemas ambientales para la zona. El primero, evitar que los restos de la captura de la pesca artesanal contamine las playas, y además, impedir que el aserrín que generan los aserraderos locales sea desechado en lugares inapropiados.
Según Acosta, el compost producido es de excelente calidad, y se somete a análisis de laboratorio, lo que sumado a la prolijidad en el proceso de producción, permite obtener un producto homogéneo.
¿Cuáles son las bondades del producto para la tierra y las plantas?
Las bondades del compost artesanal de pescado son múltiples: aporta al suelo macronutrientes y micronutrientes necesarios para el buen desarrollo de las plantas, ayuda a oxigenar el suelo y generando una mejor absorción del agua de riego, se mantiene en el suelo por largo tiempo donde libera lentamente todos los nutrientes mejorando su estructura y enriqueciéndolo.
El material presentado tiene potencial como enmienda orgánica. A menudo, los compost basados en peces tienen niveles de salinidad más altos que restringen las dosis de uso. Este material es sorprendentemente bajo en sales solubles pero aun así es relativamente alto en nitrógeno total. Los cambios positivos en las plantas pueden notarse en apenas una semana, es un producto orgánico y elaborado de forma artesanal con gran dedicación.
En este momento el colectivo está buscando ampliar su cartera de clientes, por lo que comunican que los interesados en obtener más información pueden contactarlos a través de redes sociales (Facebook: @jardinprimitivocompost), o llamando al celular 098 407 748 o 099 388 303.
Rochaaldìa.




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