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Delitos en retroceso: caen homicidios y rapiñas en Uruguay, pero preocupa el aumento de crímenes en cárceles y contra policías
Escribe Robert Santurio
El mapa del delito en Uruguay mostró una tendencia general a la baja durante el primer semestre de 2025, según reveló el Boletín Semestral de Estadísticas Criminales difundido este lunes por el Ministerio del Interior. Si bien el informe confirma una caída significativa en rapiñas, hurtos, estafas y delitos sexuales, también deja al descubierto una serie de luces amarillas: aumentaron los homicidios en cárceles y contra funcionarios policiales, dos indicadores que inquietan por su fuerte carga institucional.
En concreto, los homicidios descendieron un 1,6 % respecto al mismo período de 2024, pasando de 182 a 179 casos. La baja se siente más en el segmento de menores de 18 años, donde los asesinatos se redujeron un 33,3 % (de 9 a 6 casos). Sin embargo, el alivio estadístico se ve empañado por el ascenso de homicidios en contextos especialmente sensibles: los crímenes contra policías se duplicaron (de 1 a 2), y los asesinatos de personas privadas de libertad crecieron un 80 %, de 5 a 9.
Caen las rapiñas, los hurtos y las estafas
Uno de los datos más destacados del informe es la fuerte reducción de las rapiñas, que cayeron un 14,99 %, al pasar de 9.508 a 8.083 denuncias. Los hurtos también mostraron una baja del 8,5 %, mientras que las estafas disminuyeron un 26 % y las denuncias por extorsión bajaron un 23,4 %.
En cuanto a los delitos sexuales, se registró una caída del 4,1 % (de 1.610 a 1.544), mientras que la violencia doméstica se mantuvo prácticamente estable, con una leve disminución del 0,1 % (de 21.586 a 21.566 denuncias).
La ruralidad, en el foco
No todo es descenso. El abigeato, un delito que impacta particularmente en el interior del país, aumentó un 8,7 %, subiendo de 380 a 413 denuncias. El dato, si bien numéricamente menor en comparación con otros delitos urbanos, preocupa a los sectores agropecuarios, que exigen mayor presencia policial en zonas rurales.
Un equilibrio inestable
Las autoridades del Ministerio del Interior destacaron el descenso en la mayoría de los principales indicadores delictivos como una señal del funcionamiento de la estrategia de seguridad, aunque reconocieron que los aumentos en crímenes en contextos institucionales deben ser analizados con urgencia.
La reducción de rapiñas y hurtos aporta cierto respiro en un país que durante años vio crecer las cifras delictivas. No obstante, el informe pone sobre la mesa la necesidad de reforzar políticas de protección en cárceles, mejorar condiciones para el trabajo policial y atender la seguridad en el campo.
En el tablero del delito, cada cifra tiene peso. Y el semestre dejó un mensaje claro: si bien hay señales de avance, la lucha contra la violencia en Uruguay aún está lejos de estar ganada.
ROCHAALDIA.COM




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