Un zapallo fuera de escala: la cosecha que sorprendió a todo un barrio en Rocha
Una escena rural en pleno patio de Rocha sorprendió a vecinos y curiosos: un zapallo de 22 kilos se convirtió en protagonista inesperado del día. Fabián, su cultivador, contó que lo sembró como todos los años, sin cuidados especiales. “Cuando lo fui a levantar, no lo podía creer”, relató. El fruto, de color anaranjado intenso y forma perfecta, necesitó ayuda para ser movido. La balanza confirmó lo impensado: 22 kilos exactos. Lejos de buscar récords, el vecino decidió compartirlo con familia y amigos. “Un zapallo así no es para uno solo”, dijo.
En tiempos de noticias urgentes, esta vez Rocha tuvo otra historia: la sorpresa brotó de la tierra.
La escena parece sacada de una postal rural, pero ocurrió a plena luz del día y en un patio común. Un vecino de Rocha logró cosechar un zapallo de 22 kilos, un tamaño poco habitual que no tardó en llamar la atención y convertirse en tema de conversación entre vecinos y curiosos.
“Nunca pensé que iba a salir así”, contó Fabián , todavía sorprendido por el peso y las dimensiones del fruto. Según relató, la planta creció sin cuidados especiales, más allá de lo habitual. “Lo sembré como todos los años, regué cuando pude y lo dejé crecer. Cuando lo fui a levantar, no lo podía creer”, agregó.
El zapallo, de color anaranjado intenso y forma regular, requirió ayuda para ser movido. “Lo tuve que levantar con cuidado porque parecía una piedra. Ahí recién me di cuenta de lo que pesaba”, explicó entre risas. Más tarde, la balanza confirmó la intuición: 22 kilos exactos.
Lejos de pensar en récords o exhibiciones, el vecino destacó el costado simple de la experiencia. “Esto es para compartir. Una parte irá para la familia y otra para los vecinos. Un zapallo así no es para uno solo”, afirmó.
En tiempos donde las noticias suelen venir cargadas de urgencias, la imagen de una cosecha excepcional devuelve protagonismo a lo cotidiano y al vínculo con la tierra. Un fruto descomunal, sí, pero también una historia mínima que recuerda que, a veces, la sorpresa brota del suelo sin avisar.
En Rocha, esta vez, la noticia no vino del cielo ni de la política: salió de la huerta.
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