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El intendente Alejo Umpiérrez informó que se realizaron 30 perforaciones con una inversión superior a 150 mil dólares, se limpiaron y repararon decenas de aguadas y se distribuyeron más de 250 mil litros de agua para consumo humano y animal. La ayuda llegó a zonas como San Miguel, Cebollatí, Castillos, Velázquez y Paso del Bañado, en un operativo coordinado por la División de Desarrollo Rural y los municipios locales. “Es fuerte ver a los animales correr al bebedero cuando llega el camión con agua”, expresó el jefe comunal.

La sequía golpea, pero la asistencia ya está en marcha.

 

La sequía volvió a tensar el mapa productivo del este uruguayo. En Rocha, uno de los departamentos donde la ganadería y la producción familiar sostienen buena parte del entramado económico y social, la falta de lluvias obligó a activar un plan de contingencia que combina asistencia inmediata con inversiones estructurales.

“Este año la seca ha sido brava y desde el Gobierno de Rocha hemos querido estar al lado de quienes trabajan la tierra y especialmente los más pequeños”, afirmó el intendente Alejo Umpiérrez, al detallar un conjunto de medidas que ya alcanzan a más de un centenar de productores en distintas zonas del departamento.

 

La intervención no se limitó a acciones simbólicas. Según datos proporcionados por la Intendencia, se ejecutaron 30 perforaciones financiadas por la IDR, con una inversión superior a 150.000 dólares, orientadas a garantizar acceso permanente a agua subterránea. Paralelamente, se limpiaron y repararon decenas de aguadas mediante maquinaria propia y contratada.

La asistencia directa también se volvió imprescindible: más de 250.000 litros de agua fueron distribuidos para consumo humano y animal en los puntos más críticos. “Es una imagen fuerte ver cómo los animales vienen corriendo al bebedero vacío cuando llega el camión con agua”, describió el jefe comunal, sintetizando el dramatismo de una situación que, en algunos parajes, alcanzó niveles extremos.

El operativo cubre un territorio amplio y disperso: desde las sierras de San Miguel y Cebollatí hasta el entorno de la capital departamental; desde Paso del Bañado y Rincón de los Olivera, en la órbita de Castillos, hasta Parallé y Velázquez. La capilaridad territorial fue uno de los ejes de la estrategia.

La ejecución recayó en la División de Desarrollo Rural, encabezada por Ana Castillos, y la Dirección de Producción y Desarrollo, a cargo de Martín Rodríguez, con participación activa de los municipios de Lascano y Castillos y de las juntas locales de Cebollatí y San Luis. En ese entramado institucional, el intendente destacó especialmente al secretario de la Junta Local de 18 de Julio, Ignacio Currás, quien —según señaló— estructuró desde cero la adquisición de equipamiento para asistir a los productores.

Más allá del volumen de recursos movilizados, el trasfondo es estructural: la creciente recurrencia de eventos climáticos extremos obliga a los gobiernos departamentales a asumir un rol cada vez más activo en la gestión del riesgo productivo. En Rocha, la sequía no es solo un fenómeno climático; es una amenaza directa al tejido social rural.

“Esperemos que esto de una vez termine y llegue la normalidad”, concluyó Umpiérrez. Mientras tanto, el desafío es doble: sostener a quienes resisten en el campo y avanzar hacia soluciones que mitiguen futuras crisis.

Autor: ROCHAALDIA.COM