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A Óscar Calimares algunos lo definen como un “lobo de mar”. No por romanticismo ni por épica fácil, sino por una vida entera ligada al océano. Pero si hay algo en lo que coinciden quienes lo conocen en el Cabo Polonio es en otra cosa: su integridad como persona.

Calimares nació y se crió en el balneario rochense. Como gran parte de su familia, hizo de la pesca su forma de vida y del mar su lugar cotidiano. Conocedor profundo de la zona, de las corrientes y de los tiempos del agua, su figura era parte del paisaje humano del Polonio, especialmente en determinados días de la semana, cuando salía a pescar como tantas otras veces.

En el último tiempo, sin embargo, su salud había atravesado momentos complejos. Problemas físicos lo tuvieron a maltraer y lo obligaron incluso a una internación semanas atrás. Aun así, en los días previos su estado había mejorado considerablemente, lo que lo llevó a retomar una rutina que conocía de memoria.

Fue en la mañana de este lunes cuando Óscar decidió salir al mar en su embarcación, una lancha reforzada y de gran peso, que más tarde sería encontrada dada vuelta frente a la costa. Testigos relataron a efectivos de Prefectura que lo vieron durante varias horas pescando, en una escena que para muchos resultaba habitual. La alarma se encendió cuando una persona advirtió que la embarcación estaba invertida.

A partir de ese momento se activó el operativo de búsqueda, con participación de la Prefectura y otras autoridades. En una primera inspección se descartó que Calimares se encontrara debajo de la lancha o atrapado en su interior. Sacar la embarcación del agua demandó varias horas y el esfuerzo conjunto de varios hombres y vehículos.

Ya en tierra firme, tanto vecinos como jerarcas de Prefectura de La Paloma —algunos de ellos conocedores personales de Calimares— detectaron elementos que llamaron la atención. El chaleco salvavidas no estaba en la escena, por lo que se presume que el pescador habría salido al mar con él puesto. Tampoco fue encontrado su teléfono celular, que solía llevar protegido dentro de un recipiente hermético para mantenerse comunicado.

Además, por las características de la corriente en la zona, los técnicos entienden que resulta poco probable que la lancha se haya dado vuelta únicamente por la acción del agua, un dato que sigue siendo analizado en el marco de la investigación.

Con la caída de la noche y la falta de luz, las tareas de búsqueda fueron suspendidas, aunque se retomaron en las primeras horas del martes por aire y por mar. Desde Prefectura se mantienen atentos ante la posibilidad de que el pescador pueda aparecer con vida en alguna playa de la zona.

“Si se fue con el chaleco puesto, sumado a que es una persona que conoce al dedillo esta costa, puede aparecer en cualquier momento”, señalaron fuentes vinculadas al operativo.

Mientras tanto, el Cabo Polonio espera. Y busca. No solo a un pescador, sino a uno de los suyos.

Autor: ROCHAALDIA.COM