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“Somos un país del tamaño de una hormiga, y todo el tiempo nos trataron como sus pares”, declaró asombrado un integrante de la delegación de Uruguay en China. En la comitiva de Yamandú Orsi no pasó desapercibido el detalle de la bandera bicolor y la roja enseña estrellada a los costados de la caravana oficial, o en cada recepción los grupos de músicos interpretando tangos, y hasta las evocaciones del poderoso Xi Jinping a la idiosincrasia oriental.

La misión a China es para cualquier jefe de Estado una ocasión cargada de símbolos y rituales, con agendas muy similares para el uruguayo Orsi esta semana o para el premier británico Keir Starmer apenas unos días antes.

La atención del mundo está en el gigante asiático y, al día siguiente de recibir a la representación uruguaya, su mandatario conversa con el ruso Vladimir Putin y con el estadounidense Donald Trump. En el medio de ese foco caliente de la geopolítica, la admiración de los uruguayos por la recepción dispensada por los chinos para profundizar las relaciones diplomáticas iniciadas en 1988.

Durante la audiencia bilateral en el Gran Palacio del Pueblo, el presidente Xi recordó a José Mujica y lamentó su fallecimiento, según contó al día siguiente el intendente Francisco Legnani en las radios Sarandí y En Perspectiva. El líder chino visitó Uruguay hace 15 años cuando era vicepresidente de su país y recordó con asombro que la pasión futbolera uruguaya, a tal punto que Legnani reconstruyó que habló de una “afición”.

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“Los chinos y los uruguayos comparten una afinidad natural”, afirmó Xi Jinping al inicio de su reunión con Orsi, quien también se hizo eco de que ese mismo martes 3 de febrero se cumplían 38 años de relaciones diplomáticas con Uruguay, hoy con vistas a profundizar la Asociación Estratégica Integral firmada durante el gobierno de Tabaré Vázquez.

El mandatario chino habló dos veces de evitar que el mundo entre en una “ley de la selva” donde se imponga “el más fuerte”. Se trata de una expresión varias veces repetida por la diplomacia china ante la agitada geopolítica. Tal como consignó Búsqueda en base a una publicación de la embajada china en Uruguay, Xi Jinping refirió a una “situación internacional repleta de cambios y turbulencias” en la que el “matonerismo unilateral se agudiza cada vez más”.

A la vez que enfatizó en la voluntad de su país de profundizar la cooperación en distintos niveles, el presidente chino también manifestó que procuran “aumentar la importación de productos agrícolas” desde Uruguay, según pudo reconstruir El Observador. El gobierno celebró ese día las oportunidades que se abren con el protocolo firmado entre el ministro de Ganadería, Alfredo Fratti y su par chino para garantizar la inocuidad en la comercialización de carne aviar, cuyo eventual impacto Orsi valoró especialmente –en diálogo con Canal 4 y Canal 5– para su departamento de Canelones.

Fratti también contó ese día que tienen “mucha dificultad para colocar” las garras de gallina en el mercado uruguayo, pero que en China se consumen como un “snack”.

En esa línea, según contaron participantes a El Observador, Xi Jinping también ponderó la calidad de la carne uruguaya y la de sus jugadores de fútbol.

Pese a que no fue un asunto central de la conversación, el mandatario chino refirió a su preocupación de que Estados Unidos restrinja el ingreso de estudiantes chinos a sus universidades, algo que, según relató, Trump le había asegurado que no ocurriría. Si así fuera, ironizó Xi Jinping, a China se le abrirían “oportunidades” en Francia y el Reino Unido.

El tema de las visas para estudiantes fue motivo de polémica meses atrás en Estados Unidos, cuando el gobierno de Trump decidió habilitar 600 mil visados, bajo la premisa de que China está volcando “cientos de millones de dólares” a la economía norteamericana.

Trump también suele reivindicar que se lleva “muy bien” con su colega chino. Meses antes, en mayo de 2025 y en plena escalada arancelaria, su secretario de Estado, Marco Rubio, había hablado de que revocaría “agresivamente” las visas chinas, en especial las que tuvieran “conexiones con el Partido Comunista Chino o que estudien en campos críticos".

Xi Jinping también le valoró a Orsi sus visitas al museo del Partido Comunista de China, a la Gran Muralla y a la Ciudad Prohibida. El mandatario chino, por otro lado, ponderó las distintas responsabilidades internacionales que tendrá Uruguay en el correr del año –coordinación del Grupo de los 77 y presidencias pro témpore de Celac y Mercosur–, al tiempo que reivindicó la importancia de las Naciones Unidas.

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Por otro lado, las partes no hicieron ninguna mención al estudio de factibilidad conjunto para un eventual TLC entre Uruguay y China realizado durante el anterior período, aunque sí plasmaron en la declaración conjunta su "aspiración de un próximo inicio de negociaciones para un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y China", pese a que las condiciones políticas en el bloque no son las mejores. Orsi planteó a la salida que la eventual culminación en un acuerdo de ese tipo ya "no es lo más importante".

A su ingreso a la ceremonia de honor, previo a la audiencia bilateral, los jerarcas dejaron sus celulares en una caja, y los recuperaron para el almuerzo.

Almuerzo entre delegaciones

A la salida de la reunión ese mismo mediodía, Xi Jinping ofreció un banquete de bienvenida en honor a la delegación uruguaya en el Salón Dorado del Gran Palacio del Pueblo, de acuerdo al reporte de la embajada. En el lugar, un grupo de músicos interpretaba unos tangos.

La mesa principal en la que se sentaron Orsi y Xi Jinping junto a sus ministros era larga y rectangular, mientras que el resto de los integrantes de las delegaciones almorzaron en mesas redondas. En ese lugar no hubo ningún registro fotográfico.

Los platos se servían de a uno e incluyeron tres sopas de verduras distintas, una de ellas de calabaza y langosta. En el menú también hubo pato, pasta rellena y carne. Para el postre hubo frutas, helado y té y para beber se sirvió refresco y vinos blanco y tinto.

Ese día, los dos gobiernos emitieron una declaración conjunta de 32 puntos y firmaron once acuerdos bilaterales. El canciller Mario Lubetkin valoró al respecto que llevaban “a lo concreto los acuerdos entre los dos presidentes”.

El ministro destacó a su vez que Orsi haya cumplido su palabra de visitar China antes de completar su primer año de gobierno, lo que le permite desarrollar varias líneas de trabajo a lo largo del resto de su gestión.