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El informe del laboratorio de Química y Farmacología del Instituto Técnico Forense concluyó que el conductor que sobrevivió en el accidente fatal en camino los Arrayanes, Maldonado, en el que murieron dos jóvenes de 18 años, tenía 0,83 gramos de alcohol en sangre.

El informe, al que accedió El Observador, elaborado el 20 de enero, detectó también la presencia de tramadol en sangre, un analgésico que se toma para dolores fuertes, aunque se aclara que se encontró en dosis terapéuticas, lo que implica que se le puede haber indicado. La fiscalía había solicitado que se relevara la presencia de drogas y alcohol.

De acuerdo con el informe pericial, el examen toxicológico arrojó una intoxicación significativa. Una medición de 0,8 de etanol (alcohol) lleva a un riesgo de accidente mayor a la sobriedad, además de que en Uruguay existe tolerancia cero por ley.

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En el accidente que ocurrió en la madrugada del 3 de noviembre murieron Lola Ferreres y Agustín Cajtak, que eran novios y de Maldonado. El conductor del Volkswagen Golf quedó encima del Gol en el que viajaba la pareja.

El caso aun no tiene imputados y el fiscal Vaz mantiene como único indagado al conductor del Golf mientras aguardaba que se realizaran las pericias toxicológicas y viales. Según supo El Observador aun falta que la fiscalía reciba la pericia de accidentología vial y la toxicológica sobre las víctimas mortales para expedirse sobre la responsabilidad.

Los abogados Alejandro Balbi y Rafael Silva, que representan a los familiares de los jóvenes que murieron, aseguraron que hay pruebas de que Cajtak, que conducía el Volkswagen Gol, iba a 61 kilómetros por hora al momento del accidente porque le habían puesto un GPS.

En diciembre se generó una doble polémica en torno al caso. Por un lado, amigos de las víctimas vieron al joven en un boliche con muletas por lo que los allegados señalaron la "poca empatía" del conductor en salir a bailar un mes después del accidente.

Por otro lado, su defensor Ignacio Durán había solicitado antes de la feria una audiencia para reclamar que se le hicieran pericias a un tercer vehículo, Volkswagen Nivus, que era conducido por un policía. Al conocerse la noticia, Balbi había dicho a El Observador que coincidía con el fiscal Vaz, quién se opuso a esa pericia por considerar que nada indica que ese auto haya sido causante del accidente. “Se está ensuciando el partido indebidamente”, había dicho el penalista.

En esa audiencia de diciembre el abogado Andrés Arocena, codefensor con Durán, insistió en que la negativa de la fiscalía era “infundada” y que lo que buscaba era “esclarecer cómo sucedieron los hechos”. “Decir ahora, de manera primaria, anticipada y prematura, que la camioneta Nivus no tuvo participación, no tiene sustento científico. Eso lo puede decir cualquier hijo de vecino, cualquiera que ve la foto de la investigación o alguien que prende el informativo y ve cómo sucedió este accidente”, afirmó.

El fiscal Vaz argumentó que si hiciera lugar a lo solicitado por la defensa del indagado se violentarían las garantías del proceso penal y del debido proceso. Afirmó que sólo la fiscalía tiene potestad de pedir la incautación de bienes judicialmente, debido a que el proceso penal vigente es acusatorio. “Sólo la Fiscalía, en forma privativa, es la que puede disponer quién es imputado en una causa”, dijo. La jueza le dio la razón al fiscal.