A casi diez días de incertidumbre, la Armada redobla esfuerzos: drones, patrullajes y una búsqueda que no se cancela
Frente a Cabo Polonio, en uno de los escenarios marítimos más complejos del litoral uruguayo, la búsqueda del pescador desaparecido no se detiene. A casi diez días del inicio del operativo, la Armada Nacional fue enfática: la búsqueda continúa activa y no ha sido cancelada, con el máximo despliegue humano y logístico disponible.
El paso del tiempo no ha significado repliegue. Por el contrario, el operativo se sostiene y se adapta. A los rastrillajes por mar, aire y costa se sumó en las últimas horas el uso de drones, incorporados para complementar las pasadas de la Aviación Naval con aeronaves de ala fija y ampliar el campo visual en zonas de difícil acceso.
Desde la institución explicaron que la búsqueda se desarrolla de forma ininterrumpida durante las horas diurnas en el espejo de agua, mientras que por la noche —por razones estrictas de seguridad— se suspenden las operaciones en mar abierto. En la franja costera, en cambio, las recorridas visuales se mantienen de forma permanente, especialmente en los sectores donde, según los cálculos de deriva, podría aparecer el cuerpo.
“La búsqueda no se ha detenido en ningún momento”, remarcan fuentes oficiales. La eventual cancelación del operativo es una potestad exclusiva del Centro Coordinador de Búsqueda y Rescate Marítimo (MRCC), y hasta ahora no se ha adoptado ninguna resolución en ese sentido.
El caso corresponde a Óscar Calimares, pescador de Valizas, que salió al mar en la mañana del lunes 2 de febrero a bordo de una lancha reforzada. Fue visto pescando durante varias horas, hasta que su embarcación apareció volcada. Su recuperación demandó un complejo operativo de remolque, lo que confirmó la magnitud del incidente.
Desde entonces, el despliegue ha sido sostenido y coordinado. Participan embarcaciones especializadas, entre ellas la ROU 53 —unidad de búsqueda y rescate incorporada desde Alemania—, botes neumáticos de prefecturas, motos acuáticas, medios aéreos y el apoyo solidario de pescadores de la zona. Todo bajo coordinación del MRCC, que ajusta diariamente las áreas de búsqueda en función de corrientes, mareas y vientos.
El miércoles 5 de febrero se produjo un hallazgo relevante: una caja azul fue encontrada flotando en la playa de Punta Rubia, a 37 kilómetros del lugar del incidente. En su interior había un teléfono celular, lentes de sol y llaves de un vehículo. El dispositivo fue identificado como perteneciente a Calimares y permitió confirmar que su última comunicación con la Prefectura se realizó a las 8:49 de la mañana del día de su salida al mar.
También fue hallado un salvavidas. Desde la Armada aclararon que este dato, por sí solo, no permite conclusiones definitivas. La presencia de un salvavidas no descarta que la persona llevara otro colocado ni elimina los riesgos asociados a la hipotermia y a las condiciones extremas del mar abierto.
Las autoridades fueron claras respecto al trabajo subacuático: no se realizan inmersiones profundas en la zona, ya que no se trata de un entorno apto para ese tipo de tareas. Las intervenciones de buzos se limitan a inspecciones puntuales de redes u objetos específicos cuando existen indicios concretos.
En el trasfondo del operativo hay un desgaste que no se oculta. “El esfuerzo es máximo. El personal está agotado, pero el compromiso es total”, reconocen desde la institución. También admiten que las críticas y cuestionamientos surgen naturalmente en contextos de dolor e incertidumbre. Aun así, subrayan que no se ha escatimado ningún recurso.
No se habla de milagros ni de finales felices. Se habla de responsabilidad institucional y de humanidad. De sostener la búsqueda mientras exista una mínima posibilidad de brindar una respuesta.
Y en ese punto, la Armada Nacional es categórica:
la búsqueda continúa.
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