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No llegan solo con instrumentos. Llegan con historia. Con cuerpo. Con la idea —cada vez más urgente— de que la música no es un espectáculo que se mira desde afuera, sino un acto colectivo que se construye entre todos. Durante el próximo carnaval, la banda Cultura Conurbana, formada en la Escuela Popular de Música Madres de Plaza de Mayo que funciona en el Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA), recorrerá distintos puntos de la costa de Rocha con una propuesta que cruza música popular, participación comunitaria y memoria viva.

Bajo la producción y gestión de Brenda Caputi, el grupo —integrado por músicos formados en la Tecnicatura en Música Popular— interpreta cumbia y música popular latinoamericana, combinando covers con composiciones propias. Pero el corazón del proyecto late en otra frecuencia: la de romper la barrera entre escenario y público.

Ese espíritu se expresa con fuerza en “Todxs Podemos Musicar”, una experiencia en la que el público deja de ser espectador para transformarse en parte activa del hecho musical. Instrumentos de percusión circulan entre la gente, dos directores de señas guían el pulso colectivo y el sonido se arma en tiempo real, como una coreografía sonora donde nadie queda afuera. A eso se suma, como opción, un karaoke en vivo con banda completa: canciones conocidas, micrófono abierto y la invitación explícita a animarse.

La propuesta tendrá varias paradas en el este rochense durante febrero. En Punta del Diablo, Cultura Conurbana se presentará el 13 de febrero en La Casa Club Social y el 14 en Tatayaba. Luego el viaje continúa hacia Valizas, el 15 de febrero, con una presentación en La Fomento junto a La Catarsis, en el marco de la feria de artesanos. El cierre será el 16 de febrero en Cabo Polonio, donde el proyecto “Todxs Podemos Musicar” desplegará su versión más participativa, con ritmos que van del reggae al funk y la cumbia, siempre con el público como protagonista.

No es un dato menor el origen del grupo. Cultura Conurbana se forma en el seno de una institución profundamente ligada a los derechos humanos, representando a la Asociación Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y a la Fundación Música Esperanza. Desde allí, sus integrantes no solo hacen música: replican proyectos de extensión, trabajan en el territorio y entienden el arte como herramienta de inclusión, encuentro y transformación social.

En tiempos donde la cultura suele reducirse a consumo rápido, Cultura Conurbana propone otra cosa: comunidad, participación y memoria en clave festiva. Y que sea en carnaval, en la costa rochense, no es casual. Porque también ahí —entre tambores, señas y voces compartidas— se juega la idea de un nosotros.

Autor: ROCHAALDIA.COM