Hamnet: un drama devastador sobre la pérdida basado en la vida de Shakespeare que es candidato en los premios Oscar
El príncipe Hamlet (o Hamnet) sale a escena y empieza el monólogo más famoso de la obra de William Shakespeare: “Ser o no ser, esa es la cuestión. ¿Cuál es más digna acción del ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, o tomar las armas contra este torrente de calamidades, y darlas fin con atrevida resistencia?”
Hamlet, en su soliloquio, reflexiona sobre la muerte, el dolor, la tristeza, el más allá. Sobre el impacto de la pena. Unas líneas que se han convertido en cita omnipresente, en cliché del teatro (junto a la calavera que el príncipe de Dinamarca sostiene en su mano, aunque eso sucede en otro momento de la obra), en ejemplo de la universalidad eterna de las obras del inglés.
Es Hamnet, y no Hamlet, que propone encontrar el origen del desdichado monólogo. Y es Hamnet, la película, la que dice que detrás de Hamlet está Hamnet, el niño. El hijo muerto de Shakespeare y Agnes Hathaway. El hijo que da título a una de las diez nominadas al Oscar de este año.
Embed - HAMNET – Teaser Tráiler (Universal Pictures) HD La tragedia de HamnetEl día que se anunció su cosecha de ocho candidaturas en total de cara a los Oscar que se entregaran el próximo 15 de marzo, Hamnet llegó a los cines uruguayos, donde actualmente puede verse. En el contexto de las diez películas candidatas al premio mayor, donde hay desde candidatas pochocleras hasta representantes del cine latinoamericano y europeo, Hamnet es la candidata lacrimógena. El dramún de cada año. Esta no es una de esas historias donde se la pasa bien, sino una donde los pañuelos tienen que estar a la mano.
También tiene detrás de cámaras un pedigrí atractivo para la Academia de Artes y Ciencias cinematográficas: su directora, la china Chloé Zhao, es una ganadora de la estatuilla dorada —una de las tres mujeres en lograr el premio en los 98 años de historia de los Oscar—, que recibió en el pandémico 2021 por Nomadland, ganadora del reconocimiento a Mejor película ese año. Zhao después hizo una película para Marvel, y ahora vuelve a estar candidateada por esta obra.
MV5BZDc0MmVhOGItZGQ4Zi00NjcyLWE4MWMtNjM4N2JhZDc3ZmY1XkEyXkFqcGc@._V1_FMjpg_UX2160_ (1)Además, Steven Spielberg y Sam Mendes son productores, sus protagonistas son dos de los actores británicos en ascenso en Hollywood, y hay en su origen una novela exitosísima.
Publicada en 2020, Hamnet está firmada por la autora británica Maggie O’Farrell, también coguionista de la película. La novela, desgarradora, contundente y magistral en unos cuantos pasajes de su relato, parte de uno de los contados datos históricos de la vida de Shakespeare de los que se tiene certeza: tuvo tres hijos, y su único varón, Hamnet, murió a los 11 años. En aquella época, se aclara al comienzo de la historia (y también en la película), Hamnet y Hamlet se usaban de forma indistinta.
Lejos está de ser un hecho comprobado que “el Bardo” escribió su tragedia más célebre instigado por la muerte de su hijo —de hecho es más probable y certera su inspiración en la historia escandinava del príncipe danés Amleth—, pero esto no es un documental.
La tensión, entonces, está planteada desde el primer minuto. Hamnet va a morir en algún momento. Y lejos está eso de ser lo que llamaríamos un spoiler, porque lo importante aquí no es ese hecho, sino lo que provoca. Y en ese sentido, la historia está construida de la manera más efectiva. Hamnet retrata décadas enteras de la vida de la familia Shakespeare-Hathaway, para que cuando llegue el golpazo todo duela más, pero también para ver las consecuencias de la temprana muerte del vástago.
La bruja y el profesor HAMNET (2)Más allá de que la figura conocida de antemano sea la del dramaturgo isabelino, el foco de este relato recae sobre su esposa Agnes (que por lo general es nombrada como Anne, pero para evitar las confusiones en el público moderno con respecto a su homónima, la actriz estadounidense, se recurrió a la versión alternativa de su nombre que aparece en algunos documentos), encarnada por Jessie Buckley.
Nominada al Oscar a Mejor actriz por este papel, y por ahora la favorita en la categoría, Buckley cumple a la perfección con la construcción de una mujer mirada con recelo por sus vecinos, presuntamente por ser “hija de una bruja del bosque”, una mujer independiente y contraria a los roles esperados para el siglo xvii.
También tiene los condimentos más favorables para los votantes del Oscar, encarnando a una mujer sufrida y que a pesar de sus facetas más “rebeldes” no deja de ser un personaje de una esposa y madre abnegada, mientras que sus competidoras de categoría representan a mujeres un poco más desagradables o con zonas grises, personajes quizás más ricos pero que los votantes más conservadores no miran con buenos ojos.
Su contraparte es el Shakespeare de Paul Mescal. A esta altura, el irlandés ya tiene un doctorado en la interpretación de hombres sensibles y atenazados por el dolor de la existencia (véase Aftersun), es una de las caras más buscadas del Hollywood actual y es también el futuro Paul McCartney en las cuatro películas sobre los Beatles que se estrenarán en simultáneo en 2028.
Aunque los dos padres comparten la búsqueda de un posible consuelo y atraviesan juntos el duelo, el foco nunca termina de correrse del todo de Agnes, que contempla con una mezcla de aceptación y recelo la carrera de su esposo, su maniática persecución del éxito y la trascendencia en Londres, y sus largas ausencias de casa más allá de su innegable cariño por los suyos. La experiencia universal de ser padres y el inmenso dolor de la pérdida de un hijo se cruzan con la peculiaridad de la vida puertas adentro en la casa de un genio atormentado.
Zhao elabora una destacable adaptación de la novela en cuanto a sus temas y espíritu, además de traducir con buen tino algunos de los pasajes más memorables del libro a la pantalla. Aunque termina haciendo más obvia y patente la presencia de las obras de Shakespeare (no solo de Hamlet, sino también hay referencias a Macbeth y Romeo y Julieta), el filme logra mantener su contundencia temática, aunque a veces esté al borde de caer en el exceso.
Ser o no serEl teatro no solo está presente en Hamnet a través de la obra shakespereana, sino también en uno de sus elementos narrativos más interesantes, una puesta en escena teatral con planos abiertos y cámaras fijas donde los movimientos de los personajes pasan a ser claves; el mejor ejemplo es la escena en la que William Shakespeare le propone matrimonio a Agnes.
Más allá de sus méritos en el departamento de arte, y en las recreaciones de época, la naturaleza tiene una presencia central en la narrativa: árboles, hierbas, animales y la tierra misma son más que escenarios. Aunque la presencia de la naturaleza no es una rareza para el cine de Zhao, no deja de haber algo hasta frío y excesivamente reflexivo en su presencia, aunque en este caso la historia removedora y emocional, y el subrayado de la música, compensan.
Todo eso rodea a una historia que va mutando entre un romance, un drama familiar y un drama a secas, una construcción mutante y gradual que va llevando hacia el quiebre de la muerte del personaje del título que sabemos que es inevitable.
Una inevitabilidad devastadora que deja servida la escena para un ensayo sobre el poder catártico del arte, y la fuerza que tiene el compartir esa catarsis con los otros. Pasa en el teatro, pasa en el cine.
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